La película “El Discípulo”, del director Emilio Ruiz Barrachina, cuya promoción está a cargo de Imagine Press como agencia de comunicación, ha sido nominada en siete categorías en los prestigiosos premios International Filmmaker del Reino Unido, uno de los premios más prestigiosos del cine independiente en la actualidad.

El film ha recibido nominaciones a la mejor película, al mejor director (Emilio R. Barrachina), mejor producción, mejor fotografía (Enrique Laguna), mejor actor principal (Joel West), mejor actriz principal (Marisa Berenson) y mejor actor de reparto (Hoyt Richards).
Este importante festival cinematográfico tendrá lugar este año en Kent, ciudad situada al sudeste de Inglaterra, cerca de Londres. En dicha ciudad se celebrará el evento entre el 25 y el 28 de Octubre del presente año, siendo la entrega de premios y galardones el último día del certamen.
Para más información, pueden visitar la web del International Filmmaker Festival
Tras recibir estas nominaciones, el director de la película, Emilio Ruiz Barrachina, ha realizado estas declaraciones:
“El Discípulo rompe con la tradición cinematográfica de un Jesús que hasta ahora siempre había sido de naturaleza divina, excesivamente místico y estrictamente ajustado a la tradición evangélica. Hemos abordado la figura de un Jesús descarnado, bajo influencias tanto políticas como religiosas (conceptos indivisibles en aquella época) y que sorprende por su estado de ira y enfado constantes, en contra de la via de la excesiva dosis de bondad mostrada en otras películas, y que hace más creíble esa faceta humana de un hombre que no entiende muy bien la misión que debe cumplir y que además se debate entre la sumisión a Yahvé y el amor de una mujer.
Desde 1870 más de 350 investigadores avalan diversas teorías cercanas a la propuesta en El Discípulo, muchas de ellas desde distintos ángulos, pero todas con alguna base científica. Afirmar que El Discípulo es realmente lo que pudo suceder en el caso de haber existido un Jesús histórico resultaría exagerado y pretencioso. Sin embargo, nuestra versión tiene la misma verosimilitud que la de cualquiera de los libros canónicos, ya que ninguno de ellos, fuera de sí mismos, está contrastado ni confirmado por historiadores o documentos de la época. Así las cosas, El Discípulo es una nueva versión sobre lo que pudo ser un Jesús histórico donde nos hemos preocupado de estudiar sobre todo las condiciones sociales, políticas y culturales de la época y tratar de unificar en este contexto lo que sería la vida de un predicador mesiánico de las características de Jesús, sin romper (de ahí el dulce envenenado) con la narrativa evangélica o la iconografía tradicional. Pero la película está repleta de detalles tremendos que desmitifican todo lo que hay en los libros canónicos de impostura. Nuestro asesor científico ha sido el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, don Antonio Piñero.

Las críticas eran de esperar, porque seguimos viviendo en un país donde adoramos de igual manera la minifaldas que los faldones. Suponíamos que en España la película iba a ser rechazada y por eso se rodó en inglés, buscando una salida al exterior más adecuada al contenido y a la forma de la película. Y es verdad que las críticas, la mayoría en Internet y bajo seudónimo, no me han preocupado excesivamente porque la mayoría carecían de profundidad. Casi todas eran sobre gustos personales y prácticamente ninguna ha entrado al contenido de manera seria, limitándose a duras descalificaciones o amenazas. Lo que sí me ha molestado mucho es la utilización de alumnos de colegios concertados, instados por directores y profesores de religión, a escribir en foros y blogs en contra de El Discípulo. No se puede manipular a menores de edad ni utilizarlos de esta manera. Por otra parte, lo más satisfactoria es que las críticas serias, las de los periódicos nacionales, excluyendo los dos de extrema derecha, han sido muy satisfactorias.
Yo deseaba que la polémica hubiera sido menor y el debate mayor. La controversia ha ido más por el lado de la descalificación que por el debate de altura donde se haya entrado a dirimir el contenido en profundidad. Tanto Antonio Piñero como yo hemos invitado a un debate público y en directo sobre el contenido, pero nadie ha recogido el guante. Es más fácil criticar aspectos formales de la película y desviar la atención de lo verdaderamente importante que afrontar una discusión profunda ente quién pudo ser realmente un Jesús histórico y en qué se convirtió posteriormente, a lo largo de los siglos, tras la intervención de Pablo de Tarso y la creación del Cristo de la Fe. La película justo ahonda en esa ruptura que a fin de cuentas fue un extraordinario ejercicio de afianzamiento de un poder fundamental en nuestra sociedad, donde se ha ido dando la mano a lo largo de veinte siglos con la política y la economía, siendo, a todas luces, una trilogía indivisible. Esa sí que es la Santísima Trinidad de nuestra sociedad actual.

El Discípulo parte con la desventaja de que cualquier espectador lleva impreso en su imaginario la trayectoria del cine religiosos sobre Jesús, que siempre ha sido grandilocuente, espectacular y recargada. Tratar de achicar el escenario, mostrar pueblos, como eran, de pocos centenares de habitantes, es decir, todo lo contrario a los belenes navideños, ya suponía aceptar que habría un rechazo estético, más allá del contenido. Como director he pretendido acercarme a las formas de Juan Cocteau, sobre todo de su película “El Testamento de Orfeo” (1959) donde constantemente muestra la soledad a través de los grandes bloques de piedra y la limpieza de los escenarios. También en esa película se mezcla el flamenco con la música clásica, como sucede en El Discípulo. Por tanto, la película tiene una pretensión estética muy cercana al documental y a la vez intenta demostrar que en aquella época todo era mucho más sencillo de los que nos han hecho creer. A fin de cuentas las catedrales tienen como fin, entre otros, apabullar al hombre frente a la supuesta grandeza de un dios. Por eso, quien conoce sus secretos ostenta el poder.
Haber obtenido siete de las principales nominaciones en los Filmmakers de Reino Unido, que son premios de cine independiente de gran prestigio, supone la confirmación de que no habíamos diseñado mal el proyecto al creer que la película iba a tener realmente más repercusión fuera que dentro. El Discípulo ha creado gran expectativa en Inglaterra o en los países nórdicos, y yo creo que una de las razones es porque están más acostumbrados a enfrentarse y entender este cine más reflexivo, alejado de la acción y que pone otros valores en alza. A fin de cuentas tienen la tradición de directores como Dreyer o Bergman, de cuyas fuentes también bebe El Discípulo (salvando las distancias, claro). Ya sólo las nominaciones han sido para el equipo una gran satisfacción y la alegría y el reconocimiento de que hemos hecho una película que con el tiempo irá ganando. Estamos en unos momentos de excesivo conservadurismo donde prima lo políticamente correcto y la hipocresía”.