El pasado 22 de abril tuvo lugar el pase de prensa de la película «El Discípulo», del director Emilio R. Barrachina. Se trataba de su puesta de largo en Madrid, a escasas horas de su estreno oficial en España, partiendo en principio con un total de 65 copias repartidas por toda la geografía española.
Después de una intensa gira de promoción y tras participar en los festivales de Lleida y Málaga encendiendo un debate a su alrededor, esta película hacía su aparición ante los medios congregados en el cine Luchana. Antes de la proyección, el director de la película comentó a los asistentes que la cinta está a caballo entre el cine y el documental, alejada de la grandilocuencia de films muy conocidos sobre la vida de Jesús que se han realizado a lo largo de la historia, pero con una cuidada producción y un enfoque histórico novedoso que no dejará indiferente a nadie: una base científica e historiográfica que parte de exhaustivos estudios de eruditos de todo el mundo a lo largo de los últimos 250 años sobre el personaje de Jesucristo, alejada totalmente de su visión divina como Hijo de Dios y fijándose en su Yo más terrenal.
La película narra la vida de Jesús desde ese punto de vista, usando como hilo conductor de la trama las conversaciones que sobre dicho personaje tienen lugar alrededor del año 80 de nuestra era entre Lucas el Evangelista y Juan, uno de los discípulos de Jesús. Juan le echa en cara a Lucas que tergiverse a conciencia los hechos reales ocurridos al escribir su Evangelio, al igual que Mateo y Marcos, ya que ellos son seguidores de Saulo de Tarso, el posteriormente conocido como San Pablo, sin que ninguno de ellos llegara a conocer a Jesucristo en vida pero proclamando una nueva religión basada en unos preceptos supuestamente sacados de la doctrina de Jesús. Lucas habla de pasajes de la vida de Jesucristo como si los hubiera vivido, llegando a poner en duda los propios recuerdos del anciano Juan, cerca ya de la hora de su muerte.
En el film se mu
estra al grupo de seguidores de Juan el Bautista, descendientes directos de los macabeos, con Jesús como discípulo aventajado. Tras el encarcelamiento y posterior muerte del Bautista a manos de Herodes, Jesús se ve obligado a guiar a su pueblo tanto espiritual como militarmente en su enfrentamiento con el pueblo invasor, los romanos. Esperan la llegada del Reino de Dios en la Tierra, el advenimiento de los ejércitos de ángeles de Yahvé para ayudarles a expulsar a los invasores; algo similar a lo ocurrido con sus antepasados 150 años atrás, según rezaba la sabiduría popular de su pueblo.
Pero Jesús duda de su tarea, acosado por sus demonios interiores. Un personaje alejado de los cánones de bondad habituales, magistralmente interpretado por Joel West, que deja entrever un ser irascible pero humano, enfadado consigo mismo y con su aparente destino. Se supone que tras la muerte de su maestro él debe escuchar la palabra de Dios para guiar a su pueblo en la victoria final, pero realmente no la escucha. Siente una ira interior y un profundo odio hacia los romanos, fundamentado desde la muerte de José, su padre, a manos de las legiones del César. Pero también se muestran sus inquietudes, sus desvelos y la profunda batalla interior que tiene con su propia alma atormentada, luchando por alejar de sí el fantasma del amor terrenal por una mujer que le impediría cumplir la tarea para la que está destinado.
En la historia contada se olvidan del supuesto halo de divinidad que siempre se ha asociado a los actos de Jesús, incluyendo la virginidad de su madre, los milagros realizados en vida o la posible resurrección. Desde un punto de vista científico no hay narraciones históricas sobre la vida de este personaje fuera de los textos religiosos, por lo que basándose en esos principios el director teje los hilos de la trama que cree más cercana al original.
El film cuenta con una buena ambientación y recreación histórica, asesorados por el catedrático de la Universidad Complutense Antonio Piñero. La cuidada fotografía nos traslada en un instan
te a la antigua Galilea a través de los magníficos paisajes de la sierra de Baza, elección creo que muy acertada para la consecución de los fines previstos. Mención especial también para la banda sonora del film, una heterodoxa mezcla de flamenco y música clásica que una vez escuchada mientras saboreas las imágenes nos lleva a comprender finalmente las intenciones primigenias de sus autores.
Al finalizar la proyección tuvo lugar un ameno coloquio entre los asistentes al acto y algunos de los actores del film, como Juanjo Puigcorbé, genial en su papel del cínico Poncio Pilato, o Ruth Gabriel, en el papel dramático de María Magdalena. También se unieron al coloquio el director, Emilio R. Barrachina yel profesor universitario que ha actuado como asesor científico en la producción, Antonio Piñero.
